viernes, 8 de julio de 2016

Poemas de Charles Bukowski.

"Hay suficiente traición, odio violencia,
absurdo en el ser humano común
como para abastecer cualquier ejercito cualquier día
y los mejores para el asesinato son quienes predican en su contra
y los mejores para el odio son quienes predican amor
y los mejores para la guerra son finalmente quienes predican la paz..."




Poemas de Charles Bukowski.

El incendio de un sueño


la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles
ha sido destruida por las llamas.
aquella biblioteca del centro.
con ella se fue
gran parte de mi
juventud.
estaba sentado en uno de aquellos bancos
de piedra cuando mi amigo
Baldy me
preguntó:
“¿vas a alistarte en
la brigada
Abraham Lincoln?”
“claro”, contesté
yo.
pero, al darme cuenta de que yo no era
un idealista político
ni un intelectual
renegué de aquella
decisión
más tarde.
yo era un lector
entonces
que iba de una sala a
otra: literatura, filosofía,
religión, incluso medicina
y geología.
muy pronto
decidí ser escritor,
pensaba que sería la salida
más fácil
y los grandes novelistas no me parecían
demasiado dificiles.
tenía mas problemas con
Hegel y con Kant.
lo que me fastidiaba
de todos ellos
es que
les llevara tanto
lograr decir algo
lúcido y/
o
interesante.
yo creía
que en eso
los sobrepasaba a todos
entonces.
descubrí dos
cosas:
a) que la mayoría de los editores creía que
todo lo que era aburrido
era profundo.
b) que yo pasaría décadas enteras
viviendo y escribiendo
antes de poder
plasmar
una frase que
se aproximara un poco
a lo que quería
decir.
entretanto
mientras otros iban a la caza de
damas,
yo iba a la caza de viejos
libros,
era un bibliófilo, aunque
desencantado,
y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.
vivía en una cabaña de contrachapado
detrás de una pensión de 3 dólares y medio
a la semana
sintiéndome un
Chatterton
metido dentro de una especie de
Thomas
Wolfe.
mi principal problema eran
los sellos, los sobres, el papel
y
el vino,
mientras el mundo estaba al borde
de la Segunda Guerra Mundial.
todavía no me había
atrapado
lo femenino, era virgen
y escribía entre 3 y
5 relatos por semana
y todos
me los devolvían, rechazados por
el New Yorker, el Harper´s,
el Atlantic Monthly.
había leido que
Ford Madox Ford solía empapelar
el cuarto de baño
con las notas que recibía rechazando sus obras
pero yo no tenía
cuarto de baño, así que las amontonaba
en un cajón
y cuando estaba tan lleno
que apenas podía
abrirlo
sacaba todas las notas de rechazo
y las tiraba
junto con los
relatos.
la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles
seguía siendo
mi hogar
y el hogar de muchos otros
vagabundos.
discretamente utilizábamos los
aseos
y a los únicos que
echaban de allí
era a los que
se quedaban dormidos en las
mesas
de la biblioteca; nadie ronca como un
vagabundo
a menos que sea alguien con quien estás
casado.
bueno, yo no era realmente un
vagabundo. yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía
libros,
montones de libros,
siempre hasta el
límite
de lo permitido:
Aldous Huxley, D.H. Lawrence,
e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor
Dos, Dos Passos, Turguénev, Gorki,
H.D. Freddie Nietzche,
Shopenhauer,
Steinbeck,
Hemingway,
etc.
siempre esperaba que la bibliotecaria
me dijera: “que buen gusto tiene usted,
joven.”
pero la vieja
puta
ni siquiera sabía
quién era ella,
cómo iba a saber
quién era yo.
pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro: me permitieron
descubrir
a los poetas chinos antiguos
como Tu Fu y Li
Po
que son capaces de decir en un
verso más que la mayoria en
treinta o
incluso en ciento.
Sherwood Anderson debe de haberlos
leído
también.
también solía sacar y devolver
los Cantos
y Ezra me ayudó
a fortalecer los brazos si no
el cerebro.
maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Angeles
fue un hogar para alguien que había tenido
un
hogar
infernal
ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS
LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO
CONTRAPUNTO
EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO
James Thurber
John Fante
Rabelais
De Maupassant
algunos no me
decían nada: Shakespeare, G.B. Shaw,
Tolstói, Robert Frost, F. Scott
Fitzgerald
Upton Sinclair me llegaba
más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a
Dreiser tontos
de remate
pero tales juicios provenían mas
del modo en que un hombre
se ve obligado a vivir que de
su razón.
la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles
muy probablemente evitó
que me convirtiera en un
suicida,
un ladrón
de bancos,
un tipo
que pega a su mujer,
un carnicero o
un motorista de la policía
y, aunque reconozco que
puede que alguno sea estupendo,
gracias
a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba
allí cuando yo era
joven y buscaba
algo
a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera
mucho.
y cuando abrí el
periodico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido la
biblioteca y la mayor parte de
lo que en ella había
le dije a mi
mujer: “yo solía pasar
horas y horas
allí …”
EL OFICIAL PRUSIANO
EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO
TENER Y NO TENER
NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.

Culminación del Dolor

Oigo incluso cómo ríen
las montañas
arriba y abajo de sus azules laderas
y abajo en el agua
los peces lloran
y toda el agua
son sus lágrimas.
oigo el agua
las noches que consumo bebiendo
y la tristeza se hace tan grande
que la oigo en mi reloj
se vuelve pomos en la cómoda
se vuelve papel sobre el suelo
se vuelve calzador
ticket de la lavandería
se vuelve
humo de cigarrillo
escalando un templo de oscuras enredaderas.
poco importa
poco amor
o poca vida
no es tan malo
lo que cuenta
es observar las paredes
yo nací para eso
nací para robar rosas de las avenidas de la muerte.

Todo

Los muertos no necesitan
aspirina o
tristeza
supongo.
pero quizás necesitan
lluvia.
zapatos no
pero un lugar donde
caminar.
cigarrillos no,
nos dicen,
pero un lugar donde
arder.
O nos dicen:
Espacio y un lugar para
volar,
da
igual.
los muertos no me
necesitan.
ni los
vivos.
pero quizás los muertos se necesitan
unos a
otros.
En realidad, quizás necesitan
todo lo que nosotros
necesitamos
y
necesitamos tanto
Si solo supiéramos
que
es.
probablemente
es
todo
y probablemente
todos nosotros moriremos
tratando de
conseguirlo
o moriremos
porque no
lo
conseguimos.
Espero que
cuando yo esté muerto
comprendas
que conseguí
tanto
como
pude.

Elogio al infierno de una dama

Algunos perros que duermen a la noche
deben soñar con huesos
y yo recuerdo tus huesos
en la carne
o mejor
en ese vestido verde oscuro
y esos zapatos de taco alto
negros y brillantes,
siempre puteabas cuando
estabas borracha,
tu pelo se resbalaba de tu oreja
querías explotar
de lo que te atrapaba:
recuerdos podridos de un
pasado
podrido, y
al final
escapaste
muriendo,
dejándome con el
presente
podrido.
Hace 28 años
que estás muerta
y sin embargo te recuerdo
mejor que a cualquiera
de las otras
fuiste la única
que comprendió
la futilidad del
arreglo con la vida.
las demás sólo estaban
incómodas con
segmentos triviales,
criticaban
absurdamente
lo pequeñito:
Jane, te
asesinaron por saber
demasiado.
vaya un trago
por tus huesos
con los que
este viejo perro
sueña
todavía.

Pájaro azul

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los meseros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que está ahí dentro.
hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme problemas?
¿es que quieres joder
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?
hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, solo lo dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.
luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?

lunes, 9 de mayo de 2016

El fantasma

     © Guillermo Asián.

"Nadie lo sigue, nadie lo acompaña.
En su boca elocuente la mentira se anida,
su corazón está poblado de fantasmas
y el vacío hace desiertos los latidos de su pecho".

Octavio Paz - Extracto de "El Desconocido"

domingo, 10 de abril de 2016

Pobres y ricos...

   "De la pobreza y la riqueza ..."
   © Guillermo Asián.
   Crosby, Stills, Nash & Young 4 + 20
   http://www.youtube.com/watch?v=MPVtZ5rRu_4

La desigualdad humana sigue creciendo: los ricos se hacen cada vez más ricos, mientras millones de personas continúan atrapadas en la pobreza. Las 85 personas más ricas del mundo concentran la misma riqueza que el 50% de la población más pobre.
Hace más de tres años el magnate multimillonario Warren Buffett admitía que durante los últimos veinte años se venía librando a escala mundial una guerra de clases que la suya “había ganado. En opinión de la periodista Allison Jackson en ‘The Global Post’ la realidad descrita por el magnate funciona hasta hoy, ya que “la brecha entre los más ricos y los más pobres se ha hecho aún más amplia”.
Para corroborarlo, la periodista cita los datos de Oxfam, que calcula que los 85 multimillonarios más ricos del planeta, entre ellos nombres conocidos como los de Carlos Slim, Bill Gates y Mark Zuckerberg, disponen de tanto dinero como las 3.500 millones de personas más pobres.
“Lo dramático en esta situación es que los muy ricos simplemente se hacen cada vez más ricos, lo que requiere necesariamente y de manera urgente abordar la desigualdad de ingresos”, señala Jackson.
Según las estimaciones de Oxfam, entre marzo de 2013 y marzo de 2014, la riqueza de esos mismos 85 multimillonarios creció diariamente 668 millones de dólares. “Estas personas son tan grotescamente ricas que si, por ejemplo, Bill Gates decidiera gastarse un millón de dólares al día, tardaría 218 años para agotar sus fondos”, escribe Jackson.
“Se ha hablado mucho de la creciente brecha entre los más ricos y los más pobres y sobre lo que significa para las perspectivas económicas mundiales esta situación y, sin embargo, la desigualdad extrema persiste”, constata la periodista.

viernes, 8 de abril de 2016

La mujer rota...

      © Guillermo Asián *


La Mujer Rota es un libro de Simone de Beauvoir. En los tres relatos que incluye la obra (La mujer rota, La edad de la discreción y Monólogo), se debaten situaciones sin salida: la edad, la soledad, la agonía del amor.

Simone de Beauvoir 
con sólo 15 años ya quería ser escritora. Tras haber aprobado el bachillerato en 1925, De Beauvoir empezó sus estudios superiores en el Instituto Católico de París, institución religiosa privada a la que solían asistir las muchachas de buena familia. Allí completó su formación matemática, mientras que ampliaba su formación literaria en el Instituto Sainte-Marie de NeuillyJunto a Jean Paul Sartre, Raymond AronMichel LeirisMaurice Merleau-PontyBoris Vian y otros intelectuales franceses de izquierda, fue la fundadora de una revista, Les Temps Modernes, que pretendía difundir la corriente existencialista a través de la literatura contemporánea. Su consagración literaria tuvo lugar el año 1949: la publicación de El segundo sexo, del que se vendieron más de veintidós mil ejemplares en la primera semana, causó escándalo y fue objeto de animados debates literarios y filosóficos. El Vaticano, por ejemplo, se mostró contrario al ensayo. Los Mandarines, publicado el 1945, marcó el reconocimiento de su talento literario por la comunidad intelectual: se le otorgó por esta novela el Premio Goncourt. De Beauvoir ya era por entonces una de las escritoras con más relevancia a nivel mundial. A partir de 1958, emprendió la escritura de su autobiografía, en la que describe el mundo burgués en el que creció, sus prejuicios, sus tradiciones degradantes y los esfuerzos que llevó a cabo para deshacerse de ellos pese a su condición de mujer. También relata su relación con Sartre, que calificó de éxito total. En 1964, publicó Una muerte muy dulce, que relata la muerte de su madre. Sartre consideró siempre que éste fue el mejor escrito de Simone. La eutanasia o el luto forman el núcleo de este relato cargado de emoción. Tras la muerte de Sartre en 1980, publicó en 1981 La ceremonia del adiós, donde relató los diez últimos años de vida de su compañero sentimental.
La actividad de Simone de Beauvoir fue, junto con la de Gisèle Halimi y Elisabeth Badinter, central para obtener el reconocimiento de los maltratos sufridos por las mujeres durante la guerra de Argelia, así como para la obtención del derecho al aborto en Francia. Fue una de las redactoras del  Manifiesto de las 343, publicado en abril de 1971 por la revista Le Nouvel Observateur. Con Gisèle Halimi, fundó también el movimiento Choisir, que tuvo un papel determinante en la legalización del aborto.
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“Extraordinario decorado el de este bosquejo de ciudad abandonada en los confines de un pueblo y al margen de los siglos. Bordeé la mitad del hemiciclo, subí por las escalinatas del pabellón central: contemplé largo rato la sobria majestad de estas construcciones edificadas con fines utilitarios y que nunca sirvieron para nada. Son sólidas, son reales: sin embargo, su abandono las transforma en un simulacro fantástico: uno se pregunta de qué. La hierba tibia, bajo el cielo de otoño, y el olor de las hojas muertas me aseguraban que no había abandonado este mundo, pero había retrocedido doscientos años atrás. Fui a buscar unas cosas en el auto; extendí una manta, almohadones, puse la radio a transistores, y fumé mientras escuchaba Mozart. Detrás de dos o tres ventanas polvorientas adivino presencias: sin duda son oficinas. Un camión se detuvo ante uno de los portones, unos hombres abrieron, cargaron bolsas en la parte trasera del vehículo. Ninguna otra cosa ha alterado el silencio de esta siesta: ni un visitante. El concierto terminado, me puse a leer. Doble sensación de extrañamiento: me iba muy lejos, a orillas de un río desconocido; alzaba la vista y volvía a encontrarme en medio de estas piedras, lejos de mi vida”.
La mujer rota (1968; Edhasa, 2007)
"... Para que el aire sea respirable tendrá que dejar paso a las acciones, a los deseos, que a su vez tenemos que superar: tendrá que dejar de ser paraíso. La belleza de la tierra prometida es que ella prometía nuevas promesas. Los paraísos inmóviles no pueden prometer más que un eterno aburrimiento (...)"
Simone de Beauvoir

*Ilustra este post la imagen de una mujer que encontré herida en un parque de Madrid. Me contó una triste historia de sufrimiento y dependencia. La volví a ver al cabo de unas semanas y estaba mejor, camino de la recuperación.

lunes, 14 de marzo de 2016

El vuelo

     © Guillermo Asián.


El alto vuelo sigo
con mis manos:
honor del cielo, el pájaro
atraviesa
la transparencia, sin manchar el día.

Cruza el oeste palpitando y sube
por cada grada hasta el desnudo azul
todo el cielo es su torre
y limpia el mundo con su movimiento.

Aunque el ave violenta
busque sangre en la rosa del espacio
aquí está su estructura:
flecha y flor es el pájaro en su vuelo
y en la luz se reúnen
sus alas con el aire y la pureza.

Lee todo en: El vuelo - Poemas de Pablo Neruda

martes, 1 de marzo de 2016

Para navegar...

Un poema de J.L. Borges dedicado a todos aquellos a quienes les gusta la poesía y  navegar. Pero con dedicatoria especial para los navegantes que tienen el privilegio de disfrutar de las abruptas costas de la verde Itaca.

     © Guillermo Asián

Arte poética
Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río;
saber que nos perdemos en el río
y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne, es esa muerte
de cada noche que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo
ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.
también es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.
J.L.Borges

sábado, 13 de febrero de 2016

Jeanloup Sieff

Tras haber tenido como regalo de cumpleaños una cámara de plástico Photax polaca, su afición a la fotografía le hizo empezar como fotógrafo "amateur" a los quince años, elevando poco a poco su calidad fotográfica para debutar como reportero gráfico en 1954.

    Fotos © Jeanloup Sieff

"El arte de la fotografía se basa más en la emoción que en el conocimiento" afirmaba un joven fotógrafo francés que con sólo veinte años revolucionó el mundo de la fotografía de desnudo en Europa. Este joven, Jeanloup Sieff, para quien este arte no pasaba por la experiencia bressoniana de plasmar los instantes fugaces de la vida o ser el documento imperecedero de su referente, él sólo quiere representar la materialización de determinadas emociones en algunos momentos particulares: "...existen emociones puramente formales, forjadas de luces o volúmenes; otras emotivas o sensuales, suscitadas por algunas personas y otras, en fin, puramente intelectuales. La fotografía puede expresarlas y representarlas a todas, para después crear con ellas otras emociones absolutamente nuevas".
Nacido en el seno de la cultura europea de vanguardia y con orígenes polacos, realizó estudios de literatura, periodismo y finalmente de fotografía en la escuela Vaugirard de París y la de Vevey de Suiza. Comenzó como fotógrafo independiente, hasta que en 1955 fue contratado por la revista “Elle” en calidad de reportero y posteriormente como fotógrafo de moda. Tres años más tarde se despide de la publicación francesa y entrar en la prestigiosa agencia Magnum donde realiza importantes trabajos en Grecia, Turquía y Polonia. Pero su espíritu independiente le lleva a abandonar esta firma y a trasladarse a Nueva York, ciudad en la que colabora con publicaciones como ”Glamour” o “Harpeer’s Bazaar”, todo esto sin interrumpir sus trabajos europeos para “Vogue” o “Queen”. En 1961 es galardonado con el Premio Niépce y cinco años más tarde regresa definitivamente a París, donde continúa colaborando en revistas de moda fundamentalmente.






La obra de Sieff se caracteriza por el triunfo absoluto de la belleza. Si para algunos la fotografía es simplemente un instrumento funcional para articular una significación, una reflexión sobre el mundo, y el contenido está por encima de la forma, el francés rechazó el modelo del operador siempre errante por el mundo, siempre dentro de los sucesos de la historia, siempre en busca de imágenes sensacionales, para él una imagen está condenada a ser bella para ser eficaz, independientemente del tema retratado, la forma se hace el elemento fundamental de su trabajo, esa forma a la que él considera “perfecta y fin en sí misma”: la belleza, en la más amplia acepción del término, es subversiva y tiene el poder de conmover a quien la observa mucho más de lo que suele creerse: un tópico muy extendido pretende que una mujer bella ha de ser necesariamente tonta. En realidad, los imbéciles hacen bien en desconfiar de la belleza, porque ésta les provoca y les niega al mismo tiempo. Los conceptos de belleza y emoción se abrazan en la obra de Sieff; su confluencia sutil genera una imagen que tiene algo de milagroso, y si una buena toma escapa a cualquier definición es porque en ella la emoción suscitada va más allá del objeto que representa, y porque su belleza genera un significado mucho más rico de lo que parece sugerir; es de este modo como las tomas de Sieff emanan una leve música, haciendo posible el milagro de la metáfora táctil.
El exceso de cognición mata las emociones y el análisis en extremo desvirtúa la belleza. El retrato, por ejemplo, supone representar un rostro, esa parte del cuerpo más expuesta que puede convertirse en una máscara hipócrita a la que hacer expresar los sentimientos que el autor quiere y la belleza que no existe. Ésta fue la razón que le llevó a interesarse por las nalgas de las personas "...la parte más protegida, más secreta, la que conserva intacta una especie de inocencia infantil que la mirada o las manos han perdido desde hace tiempo. Desde el punto de vista plástico, es además la parte del cuerpo más conmovedora (...) es la única que se vuelve atrás, hacia el pasado, mientras que nuestra persona avanza inexorablemente hacia delante".
Uno de los procedimientos que utiliza en sus fotografías de desnudos es el uso del gran angular que pierde a sus sujetos en un gran universo ora sensual, ora onírico pero siempre emotivo, que lo distancia del espectador aunque el modelo dirija su mirada hacia él.
Estas consideraciones pueden extrapolarse del ámbito de la fotografía de moda a la de paisajes, donde también se demostró como un gran maestro y donde el núcleo central de atención está constituido por la textura del terreno, la trama diseñada por los surcos o las dunas de arena, por la perspectiva que esboza la fuga de los árboles o la iluminación potenciada por un ejemplar uso del blanco y negro. Ajenas al análisis, envueltas en un halo de sentimiento y belleza, las imágenes de Sieff permanecen inalterables al devenir temporal, como colocadas en una dimensión metafísica sin tiempo ni historia.











 Todas las fotos: © Jeanloup Sieff.  www.microbiografias.com