lunes, 9 de mayo de 2016

El fantasma

     © Guillermo Asián.

"Nadie lo sigue, nadie lo acompaña.
En su boca elocuente la mentira se anida,
su corazón está poblado de fantasmas
y el vacío hace desiertos los latidos de su pecho".

Octavio Paz - Extracto de "El Desconocido"

domingo, 10 de abril de 2016

Pobres y ricos...

   "De la pobreza y la riqueza ..."
   © Guillermo Asián.
   Crosby, Stills, Nash & Young 4 + 20
   http://www.youtube.com/watch?v=MPVtZ5rRu_4

La desigualdad humana sigue creciendo: los ricos se hacen cada vez más ricos, mientras millones de personas continúan atrapadas en la pobreza. Las 85 personas más ricas del mundo concentran la misma riqueza que el 50% de la población más pobre.
Hace más de tres años el magnate multimillonario Warren Buffett admitía que durante los últimos veinte años se venía librando a escala mundial una guerra de clases que la suya “había ganado. En opinión de la periodista Allison Jackson en ‘The Global Post’ la realidad descrita por el magnate funciona hasta hoy, ya que “la brecha entre los más ricos y los más pobres se ha hecho aún más amplia”.
Para corroborarlo, la periodista cita los datos de Oxfam, que calcula que los 85 multimillonarios más ricos del planeta, entre ellos nombres conocidos como los de Carlos Slim, Bill Gates y Mark Zuckerberg, disponen de tanto dinero como las 3.500 millones de personas más pobres.
“Lo dramático en esta situación es que los muy ricos simplemente se hacen cada vez más ricos, lo que requiere necesariamente y de manera urgente abordar la desigualdad de ingresos”, señala Jackson.
Según las estimaciones de Oxfam, entre marzo de 2013 y marzo de 2014, la riqueza de esos mismos 85 multimillonarios creció diariamente 668 millones de dólares. “Estas personas son tan grotescamente ricas que si, por ejemplo, Bill Gates decidiera gastarse un millón de dólares al día, tardaría 218 años para agotar sus fondos”, escribe Jackson.
“Se ha hablado mucho de la creciente brecha entre los más ricos y los más pobres y sobre lo que significa para las perspectivas económicas mundiales esta situación y, sin embargo, la desigualdad extrema persiste”, constata la periodista.

viernes, 8 de abril de 2016

La mujer rota...

      © Guillermo Asián *


La Mujer Rota es un libro de Simone de Beauvoir. En los tres relatos que incluye la obra (La mujer rota, La edad de la discreción y Monólogo), se debaten situaciones sin salida: la edad, la soledad, la agonía del amor.

Simone de Beauvoir 
con sólo 15 años ya quería ser escritora. Tras haber aprobado el bachillerato en 1925, De Beauvoir empezó sus estudios superiores en el Instituto Católico de París, institución religiosa privada a la que solían asistir las muchachas de buena familia. Allí completó su formación matemática, mientras que ampliaba su formación literaria en el Instituto Sainte-Marie de Neuilly. Junto a Jean Paul Sartre, Raymond Aron, Michel Leiris, Maurice Merleau-Ponty, Boris Vian y otros intelectuales franceses de izquierda, fue la fundadora de una revista, Les Temps Modernes, que pretendía difundir la corriente existencialista a través de la literatura contemporánea. Su consagración literaria tuvo lugar el año 1949: la publicación de El segundo sexo, del que se vendieron más de veintidós mil ejemplares en la primera semana, causó escándalo y fue objeto de animados debates literarios y filosóficos. El Vaticano, por ejemplo, se mostró contrario al ensayo. Los Mandarines, publicado el 1945, marcó el reconocimiento de su talento literario por la comunidad intelectual: se le otorgó por esta novela el Premio Goncourt. De Beauvoir ya era por entonces una de las escritoras con más relevancia a nivel mundial. A partir de 1958, emprendió la escritura de su autobiografía, en la que describe el mundo burgués en el que creció, sus prejuicios, sus tradiciones degradantes y los esfuerzos que llevó a cabo para deshacerse de ellos pese a su condición de mujer. También relata su relación con Sartre, que calificó de éxito total. En 1964, publicó Una muerte muy dulce, que relata la muerte de su madre. Sartre consideró siempre que éste fue el mejor escrito de Simone. La eutanasia o el luto forman el núcleo de este relato cargado de emoción. Tras la muerte de Sartre en 1980, publicó en 1981 La ceremonia del adiós, donde relató los diez últimos años de vida de su compañero sentimental.
La actividad de Simone de Beauvoir fue, junto con la de Gisèle Halimi y Elisabeth Badinter, central para obtener el reconocimiento de los maltratos sufridos por las mujeres durante la guerra de Argelia, así como para la obtención del derecho al aborto en Francia. Fue una de las redactoras del  Manifiesto de las 343, publicado en abril de 1971 por la revista Le Nouvel Observateur. Con Gisèle Halimi, fundó también el movimiento Choisir, que tuvo un papel determinante en la legalización del aborto.
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“Extraordinario decorado el de este bosquejo de ciudad abandonada en los confines de un pueblo y al margen de los siglos. Bordeé la mitad del hemiciclo, subí por las escalinatas del pabellón central: contemplé largo rato la sobria majestad de estas construcciones edificadas con fines utilitarios y que nunca sirvieron para nada. Son sólidas, son reales: sin embargo, su abandono las transforma en un simulacro fantástico: uno se pregunta de qué. La hierba tibia, bajo el cielo de otoño, y el olor de las hojas muertas me aseguraban que no había abandonado este mundo, pero había retrocedido doscientos años atrás. Fui a buscar unas cosas en el auto; extendí una manta, almohadones, puse la radio a transistores, y fumé mientras escuchaba Mozart. Detrás de dos o tres ventanas polvorientas adivino presencias: sin duda son oficinas. Un camión se detuvo ante uno de los portones, unos hombres abrieron, cargaron bolsas en la parte trasera del vehículo. Ninguna otra cosa ha alterado el silencio de esta siesta: ni un visitante. El concierto terminado, me puse a leer. Doble sensación de extrañamiento: me iba muy lejos, a orillas de un río desconocido; alzaba la vista y volvía a encontrarme en medio de estas piedras, lejos de mi vida”.
La mujer rota (1968; Edhasa, 2007)
"... Para que el aire sea respirable tendrá que dejar paso a las acciones, a los deseos, que a su vez tenemos que superar: tendrá que dejar de ser paraíso. La belleza de la tierra prometida es que ella prometía nuevas promesas. Los paraísos inmóviles no pueden prometer más que un eterno aburrimiento (...)"
Simone de Beauvoir

*Ilustra este post la imagen de una mujer que encontré herida en un parque de Madrid. Me contó una triste historia de sufrimiento y dependencia. La volví a ver al cabo de unas semanas y estaba mejor, camino de la recuperación.

lunes, 14 de marzo de 2016

El vuelo

     © Guillermo Asián.


El alto vuelo sigo
con mis manos:
honor del cielo, el pájaro
atraviesa
la transparencia, sin manchar el día.

Cruza el oeste palpitando y sube
por cada grada hasta el desnudo azul
todo el cielo es su torre
y limpia el mundo con su movimiento.

Aunque el ave violenta
busque sangre en la rosa del espacio
aquí está su estructura:
flecha y flor es el pájaro en su vuelo
y en la luz se reúnen
sus alas con el aire y la pureza.

Lee todo en: El vuelo - Poemas de Pablo Neruda

martes, 1 de marzo de 2016

Para navegar...

Un poema de J.L. Borges dedicado a todos aquellos a quienes les gusta la poesía y  navegar. Pero con dedicatoria especial para los navegantes que tienen el privilegio de disfrutar de las abruptas costas de la verde Itaca.

     © Guillermo Asián

Arte poética
Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río;
saber que nos perdemos en el río
y que los rostros pasan como el agua.
Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne, es esa muerte
de cada noche que se llama sueño.
Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo
ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.
A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.
también es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.
J.L.Borges

sábado, 13 de febrero de 2016

Jeanloup Sieff

Tras haber tenido como regalo de cumpleaños una cámara de plástico Photax polaca, su afición a la fotografía le hizo empezar como fotógrafo "amateur" a los quince años, elevando poco a poco su calidad fotográfica para debutar como reportero gráfico en 1954.

    Fotos © Jeanloup Sieff

"El arte de la fotografía se basa más en la emoción que en el conocimiento" afirmaba un joven fotógrafo francés que con sólo veinte años revolucionó el mundo de la fotografía de desnudo en Europa. Este joven, Jeanloup Sieff, para quien este arte no pasaba por la experiencia bressoniana de plasmar los instantes fugaces de la vida o ser el documento imperecedero de su referente, él sólo quiere representar la materialización de determinadas emociones en algunos momentos particulares: "...existen emociones puramente formales, forjadas de luces o volúmenes; otras emotivas o sensuales, suscitadas por algunas personas y otras, en fin, puramente intelectuales. La fotografía puede expresarlas y representarlas a todas, para después crear con ellas otras emociones absolutamente nuevas".
Nacido en el seno de la cultura europea de vanguardia y con orígenes polacos, realizó estudios de literatura, periodismo y finalmente de fotografía en la escuela Vaugirard de París y la de Vevey de Suiza. Comenzó como fotógrafo independiente, hasta que en 1955 fue contratado por la revista “Elle” en calidad de reportero y posteriormente como fotógrafo de moda. Tres años más tarde se despide de la publicación francesa y entrar en la prestigiosa agencia Magnum donde realiza importantes trabajos en Grecia, Turquía y Polonia. Pero su espíritu independiente le lleva a abandonar esta firma y a trasladarse a Nueva York, ciudad en la que colabora con publicaciones como ”Glamour” o “Harpeer’s Bazaar”, todo esto sin interrumpir sus trabajos europeos para “Vogue” o “Queen”. En 1961 es galardonado con el Premio Niépce y cinco años más tarde regresa definitivamente a París, donde continúa colaborando en revistas de moda fundamentalmente.






La obra de Sieff se caracteriza por el triunfo absoluto de la belleza. Si para algunos la fotografía es simplemente un instrumento funcional para articular una significación, una reflexión sobre el mundo, y el contenido está por encima de la forma, el francés rechazó el modelo del operador siempre errante por el mundo, siempre dentro de los sucesos de la historia, siempre en busca de imágenes sensacionales, para él una imagen está condenada a ser bella para ser eficaz, independientemente del tema retratado, la forma se hace el elemento fundamental de su trabajo, esa forma a la que él considera “perfecta y fin en sí misma”: la belleza, en la más amplia acepción del término, es subversiva y tiene el poder de conmover a quien la observa mucho más de lo que suele creerse: un tópico muy extendido pretende que una mujer bella ha de ser necesariamente tonta. En realidad, los imbéciles hacen bien en desconfiar de la belleza, porque ésta les provoca y les niega al mismo tiempo. Los conceptos de belleza y emoción se abrazan en la obra de Sieff; su confluencia sutil genera una imagen que tiene algo de milagroso, y si una buena toma escapa a cualquier definición es porque en ella la emoción suscitada va más allá del objeto que representa, y porque su belleza genera un significado mucho más rico de lo que parece sugerir; es de este modo como las tomas de Sieff emanan una leve música, haciendo posible el milagro de la metáfora táctil.
El exceso de cognición mata las emociones y el análisis en extremo desvirtúa la belleza. El retrato, por ejemplo, supone representar un rostro, esa parte del cuerpo más expuesta que puede convertirse en una máscara hipócrita a la que hacer expresar los sentimientos que el autor quiere y la belleza que no existe. Ésta fue la razón que le llevó a interesarse por las nalgas de las personas "...la parte más protegida, más secreta, la que conserva intacta una especie de inocencia infantil que la mirada o las manos han perdido desde hace tiempo. Desde el punto de vista plástico, es además la parte del cuerpo más conmovedora (...) es la única que se vuelve atrás, hacia el pasado, mientras que nuestra persona avanza inexorablemente hacia delante".
Uno de los procedimientos que utiliza en sus fotografías de desnudos es el uso del gran angular que pierde a sus sujetos en un gran universo ora sensual, ora onírico pero siempre emotivo, que lo distancia del espectador aunque el modelo dirija su mirada hacia él.
Estas consideraciones pueden extrapolarse del ámbito de la fotografía de moda a la de paisajes, donde también se demostró como un gran maestro y donde el núcleo central de atención está constituido por la textura del terreno, la trama diseñada por los surcos o las dunas de arena, por la perspectiva que esboza la fuga de los árboles o la iluminación potenciada por un ejemplar uso del blanco y negro. Ajenas al análisis, envueltas en un halo de sentimiento y belleza, las imágenes de Sieff permanecen inalterables al devenir temporal, como colocadas en una dimensión metafísica sin tiempo ni historia.











 Todas las fotos: © Jeanloup Sieff.  www.microbiografias.com 

lunes, 18 de enero de 2016

El día que viene...


    © Guillermo Asián


Una mujer desnuda y en lo oscuro 

tiene una claridad que nos alumbra 
de modo que si ocurre un desconsuelo 
un apagón o una noche sin luna 
es conveniente y hasta imprescindible 
tener a mano una mujer desnuda. 

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
genera un resplandor que da confianza 
entonces dominguea el almanaque 
vibran en su rincón las telarañas 
y los ojos felices y felinos 
miran y de mirar nunca se cansan. 

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
es una vocación para las manos 
para los labios es casi un destino 
y para el corazón un despilfarro 
una mujer desnuda es un enigma 
y siempre es una fiesta descifrarlo. 

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
genera una luz propia y nos enciende 
el cielo raso se convierte en cielo 
y es una gloria no ser inocente 
una mujer querida o vislumbrada 
desbarata por una vez la muerte.

Mario Benedetti