sábado, 7 de marzo de 2015

En cualquier lugar

    Foto © Guillermo Asián

Fui hasta el final del pasillo, hasta el rellano de la escalera de incendios, y allí lo solté todo, llorando e incapaz de contenerme porque Dios era un asesino sin escrúpulos, un animal despreciable, es lo que era por haberle hecho aquello a aquella mujer. Baja de los cielos, Señor, baja y te reventaré la cara contra el área municipal de Los Angeles, cínico sin perdón. De no ser por ti, esta mujer no sufriría tamaña deformidad, ni el mundo tampoco, y de no ser por ti habría podido joderme a Camila López en la playa. ¡Pero no! Te gusta gastar bromas; mira lo que le has hecho a esta mujer, y al amor de Arturo Bandini por Camila López. En aquel punto, mi tragedia me pareció más negra que la de la mujer y me olvidé de ella.

John Fante.

jueves, 26 de febrero de 2015

Ya no vivo aquí.

         © Guillermo Asián


         Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son
         las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la   
         calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la
         comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como
         el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las
         listas de los médicos de guardia y sus especialidades.
    
Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de
la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegría de los famas".

Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.

Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.

Julio Cortazar.

miércoles, 25 de febrero de 2015

"Bill Brandt was here"

    © Guillermo Asián

“La belleza reside, no en la proporción de los elementos constituyentes, sino en la
proporcionalidad de las partes, como entre un dedo y otro dedo, y entre todos los dedos y el metacarpo, entre el carpo y el antebrazo y entre el antebrazo y el brazo, en realidad entre todas las partes entre sí, como está escrito en el Canon de Policleto. Para enseñarnos en un tratado toda la proporción del cuerpo, Policleto apoyó su teoría en una obra, haciendo la estatua de un hombre de acuerdo con los principios de su tratado y  llamó a la estatua el tratado Canon”.

Galeno. De temperamentis. (Siglo II d. c.)

Policleto, llamado «el Viejo» o Policleto de Argos para diferenciarlo de su hijo, fue un escultor griego en bronce del siglo V a. C. Junto con los famosos Fidias, Mirón y Cresilas, es el más importante escultor de la Antigüedad clásica. El catálogo del siglo IV atribuido a JenócratesCatálogo jenocrático»), que fue la guía de Plinio en materia de arte, colocó a Policleto entre Fidias y Mirón. Policleto fue famoso sobre todo por sus estatuas de dioses y atletas realizadas en bronce, aparte de la enorme estatua de la diosa Hera, destinada al culto en el Hereo de Argos. Una de sus esculturas más destacadas es el Doríforo.

lunes, 23 de febrero de 2015

Mujer entre los árboles

   Foto: Guillermo Asián

"A solas con todo el mundo"

La carne cubre el hueso
y dentro le ponen
un cerebro y
a veces un alma,
y las mujeres arrojan
jarrones contra las paredes
y los hombres beben
demasiado
y nadie encuentra al
otro
pero siguen
buscando
de cama
en cama.
La carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que
carne.
No hay ninguna
posibilidad:
estamos todos atrapados
por un destino
singular.
Nadie encuentra jamás
al otro.
Los tugurios se llenan
los vertederos se llenan
los manicomios se llenan
los hospitales se llenan
las tumbas se llenan
nada más
se llena.

Charles Bukowski

miércoles, 18 de febrero de 2015

Doce poemas perdidos.

   © Guillermo Asián



A la puta que se llevó mis poemas.

Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡Por Dios!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero? Usualmente
lo sacan de los dormidos y borrachos pantalones enfermos en el
rincón
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de
cincuenta,
pero mis poemas no.

No soy Shakespeare
pero puede que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros;
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
"veo que he creado muchos poetas
pero no tanta poesía."
 
Charles Bukowski

viernes, 13 de febrero de 2015

Mi joven amigo

                                                                                                 © Guillermo Asián


Hago mi camino cansado y polvoriento, y detenida y dudosa queda tras de mí la juventud, que baja su hermosa cabeza y se niega a acompañarme.
Hermann Hesse

viernes, 19 de diciembre de 2014

"De pie o de rodillas..."

                                                               Foto: Guillermo Asián



                                        Discurso de «El Gran Dictador» -Charles Chaplin

"Lo siento. Pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio. No quiero gobernar ni conquistar a nadie, sino ayudar a todos si fuera posible. Judíos y gentiles, blancos o negros. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos. La buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas.

Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.

Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, a millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oirme, les digo: no deseperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.
El odio de los hombres pasará y caerán los dictadores, y el poder que le quitaron al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá. Soldados, no os rindáis a esos hombres que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen lo que tenéis que hacer, qué pensar y qué sentir.

Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como a carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquinas. Vosotros no sois máquinas, no sois ganado, sois hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman odian; los que no aman y los inhumanos.

Soldados. No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios no está dentro del hombre; no de un hombre ni de un grupo de hombres, sino de todos los hombres..." En vosotros. Vosotros el pueblo tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad. Vosotros el pueblo tenéis el poder de hacer esta vida libre y hermosa, de convertirla en una maravillosa aventura.

En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres trabajo y dé a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras alcanzaron el poder. Pero mintieron, no han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos nostros ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para libertar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia. Luchemos por el mundo de la razón. Un mundo donde la ciencia, donde el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad. Soldados, en nombre de la democracia, debemos unirnos todos..."