Mostrando entradas con la etiqueta campo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta campo. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de junio de 2017

MI perro en la pared

                  © Guillermo Asián.


"La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados."

Gandhi.
____________________________________________________________________



Cada mes de febrero, con el fin de la temporada de caza, las protectoras y refugios desbordan todas sus previsiones debido al abandono masivo de perros usados en cacerías. Estos animales han sufrido en multitud de ocasiones unas condiciones de vida lamentables y, tras dejar de ser útiles al cazador, miles de ellos son abandonados.
En España hay registrados más de 190.000 galgueros que utilizan galgos y podencos en una modalidad de caza que solamente está permitida en España , mientras que en países como Alemania, Bélgica, Escocia o Reino Unido ya ha sido prohibida. La caza con galgo es la única modalidad en la que el perro persigue a la presa y le da muerte. Para poder desarrollar este tipo de cacería los galgos deben ser sometidos a durísimos entrenamientos de resistencia y fortaleza. Los perros son atados a vehículos a motor durante horas para probar su resistencia física, en muchos casos hasta la extenuación. No es inusual que estos animales sufran accidentes en los entrenamientos con un desenlace trágico.
La vida “útil” de los galgos para cazar es de unos dos años. Cuando el animal ya no es apto para la cacería, a menudo es abandonado a su suerte y en el peor de los casos asesinado de una manera atroz: ahorcados en árboles, matados a tiros o arrojados a un pozo. Tras una miserable vida de maltrato y miedo el final de estos animales denota un ensañamiento brutal al dejar de ser útiles a los galgueros.


Mi querido Zappa, preocupado por la situación.



Relajado en el campo.

lunes, 23 de febrero de 2015

Mujer entre los árboles

   Foto: Guillermo Asián

"A solas con todo el mundo"

La carne cubre el hueso
y dentro le ponen
un cerebro y
a veces un alma,
y las mujeres arrojan
jarrones contra las paredes
y los hombres beben
demasiado
y nadie encuentra al
otro
pero siguen
buscando
de cama
en cama.
La carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que
carne.
No hay ninguna
posibilidad:
estamos todos atrapados
por un destino
singular.
Nadie encuentra jamás
al otro.
Los tugurios se llenan
los vertederos se llenan
los manicomios se llenan
los hospitales se llenan
las tumbas se llenan
nada más
se llena.

Charles Bukowski